Por: Alejandro Esparza Farías y Espinosa.
El arte se compone en su
estructura de símbolos que traducen una retórica que es histórica, pero también
circunstancial. Histórica en tanto a los antecedentes de la humanidad, y
circunstancial en tanto a los devenires
de una contemporaneidad que contempla aquello que antes forjó, y que el creador
tradujo entidad cognoscitiva: Arte.
El contexto que acompaña a la
expresión es co partícipe de una fecundación trascendida y que le representa en
el desarrollo del lenguaje postrero al acto de concepción estética. La
observación por parte del sujeto –colectivo- hace del objeto el signo de su
tiempo. Este signo se desenvuelve en códigos que tejen un discurso que a la
par, construye un entramado dialogante a partir del cual se desarrolla la vida
interna del Ser que habita en torno al arte y sus diversas expresiones.
Es importante -entonces- dialogar
con los sentidos, considerando que el arte es comunicación sustancial y
comprometida con la construcción de una sociedad activa, participativa y
consciente. Todos somos arte se convierte más que en una declaración, en una
realidad que no contrae, sino que extiende lo primigenio de las dudas
existenciales de un mundo que se observa y en ese acto, se busca trascender a
sí mismo a partir de sus propias divergencias, que son, a final de cuentas,
indelebles síntomas de búsqueda y confirmación de una especie envuelta desde el
génesis en la orfandad.

wow me encantó eso de lo histórico y circunstancial del arte, al texto como que le falta un fin, un objetivo, no sé, algo al final que desemboque en algo en específico... Pero en sí la definición y contextualización del -arte- está muy padre :)
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